lunes, 22 de octubre de 2012

Time waits for no one.

Hay días buenos, días malos, y luego hay días como hoy que son horribles, en los que acumulas más mal humor y estrés que en un año completo. Como de momento vivo acompañada por mi hermano, mis padres y el perro y por desgracia tengo vecinos, nunca puedo desahogarme como quisiera. Pero prometo que el día que viva yo sola me pondré la música con volumen a tope para poder gritar mientras bailo y salto por los pasillos. El tema recurrente para tardes - noches como la de hoy es el siguiente:

Me encanta gritar la parte de: WHO ARE YOU?!?!  
Una vez recibí respuesta: ¡SOY TU VECINO DE ARRIBA!. 
Momento awkward.
Por eso ahora intento controlarme, o al menos moderarme un poquito.

Esta tarde he tenido una charla emotiva con quién pesaba que nunca iba a ocurrir. Me ha hecho reflexionar bastante, y también cabrearme un poco más. Desde aquí pido perdón a todos los que me hayáis sufrido de mala leche. Gracias por vuestros ánimos y por aguantarme. No hay nada que me agobie más que las conversaciones absurdas cuando tengo cosas que hacer, pero hoy ha sido exactamente lo que necesitaba para dejar de pensar por un rato. Tengo unos amigos estupendos.

Cuantas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, 
hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
Cuantas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,
recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su
lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo
regresar o avanzar, la clave de la vida es dejar que el tiempo continúe su paso.


Tengo antojo de gingerbread navideño. Quiero ir montada en un autobús, escuchando Adele/Mcfly/Jason Mraz/Bruno Mars, pensando en qué debo hacer con mi vida mientras atravieso un paisaje de prados verdes con pequeñas casitas, dirección Wolverhampton. I miss England. Fuera de bromas, en esos trayectos desde-hasta el aeropuerto yo sola, he tomado algunas de las decisiones más trascendentales de mi vida. Eso es lo que necesito ahora.

Love,
Irene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario