miércoles, 31 de octubre de 2012

The best deceptions.

Nunca me ha gustado One Three Hill. Es más, reconozco que sólo he visto algunos capítulos porque uno de mis amores platónicos siempre ha sido Chad Michael Murray. Pero algunas veces sus frases me tocan la fibra sensible.

En este momento hay seis mil millones, cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una. 

Hace exactamente 366 días paseaba llorando por las calles de Madrid. Mi mente decidió olvidarlo durante un tiempo, pero hoy al despertarme con un nudo en el estómago no me ha hecho falta mirar al calendario para saber que día era. Dulce y  amargo a la vez. Recuerdo montarme en el tren de camino a Toledo, preferí sentarme sola y perderme en mis pensamientos. Se subieron un pequeño grupo de chicos jóvenes que decidieron ponerse a mi lado. Eran italianos. Cuando el tren comenzó a andar y nos íbamos alejando cada vez más, la sensación de vacío aumentaba y las lágrimas iban cayendo. Uno de los chicos, el que estaba sentado enfrente mío puso su mano sobre mi rodilla, levanté mi cabeza para mirarle y me encontré con una gran sonrisa y unos ojos preocupados, me ofreció un pañuelo y con un decente acento castellano me dijo la siguiente frase: No llores, él no lo merece. Como respuesta intenté esbozar una sonrisa más o menos convincente y acepté su pañuelo. Eso fue todo. En aquel momento no me dí cuenta de lo ciertas que eran sus palabras, pero ya ha pasado un año, y mirándolo con perspectiva... ¡Qué razón tenía aquel chico! Si le hubiera hecho caso desde el principio tal vez todo sería distinto y hoy no estaría aquí escribiendo esto. Quizás estaría más feliz. Quizás no. Ya no lo sabremos. 

Como esto de sufrir parece que me gusta, y es que la verdad es que soy algo masoquista, hoy me he dedicado a rememorar aquel día detalle a detalle. Francamente, lo único que se salva fue mi charla nocturna con Natalie, mirando el Templo iluminado desde las ventanas del hostal mientras comíamos chocolate y chucherías. 

Puede que me equivoque pero aunque duela, creo que lo más sano es decir adiós. Y a lo mejor la semana que viene, dentro de un mes o con el paso de un tiempo indefinido me arrepiento, pero estoy harta. Renuncio, no porque hayas dejado de importarme, sino porque he comprendido que yo ya no te importo. Así que a otra cosa mariposa. Y si por algún casual lees esto y te das por aludido, por fin entenderás que yo lo daba todo por ti. Llevo demasiado tiempo esperando a que pase algo y, ¿sabes lo que pasa mientras tanto? La vida. 


Así que mañana borrón y cuenta nueva. Y no, no voy a comerme el mundo, voy a desayunarme el universo. Porque la vida son dos días y uno de ellos siempre pilla lloviendo. Que le den a todas las chorradas por las que me he comido la cabeza estos últimos meses, quiero llegar a lo más alto. Voy a vivir en el presente y no en un mañana que quizás nunca llegue.

¡Feliz Halloween! ¡Miau!


Love,
Irene.

martes, 23 de octubre de 2012

Desde mi cielo.

"Y es justo ahora cuando no hay vuelta atrás, lo sientes. Y justo entonces intentas recordar en qué momento empezó todo, y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes. Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas sólo ocurren una vez. Y por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo."

Me ha costado tiempo darme cuenta de las cosas que pasan a mi alrededor. Algunas veces estoy tan ocupada con lo que hay en mi mente que me es imposible centrarme en que la Tierra sigue girando y la vida sigue su curso. Y claro que he querido gritarle al mundo que pare porque yo decido bajarme, al más puro estilo Mafalda, pero eso sería rendirse muy fácilmente. Y una y otra vez tropiezo con la misma piedra, da igual que me ponga las gafas o ande con cuidado, nunca aprendo la lección. Mi universo paralelo es más fuerte y más feliz, allí las cosas ocurren cuando así lo elijo, nadie está triste ni hace daño, la sonrisa es la moneda de cambio, los amores imposibles no son tan imposibles, y los amigos duran para siempre.

Volvamos un año atrás. Mil cosas han cambiado, es más, nada sigue en su sitio. Desde aquel pendiente que escondiste hasta encontrar su pareja, como aquella carta que recibiste y prometiste que nunca perderías. ¿Dónde han ido a parar? Estoy segura de que están junto con las mil horquillas que desaparecieron de los cajones, el calcetín que se tragó la lavadora, aquel libro que desterraste al estante más alto, aquella persona que durante años fue tu mundo pero ahora no reconoces... Están todos juntos esperando, en aquel lugar secreto. El que se fue fuiste tú mismo. Decidiste cambiar.

Actualmente soy yo la que está en ese estado una vez más. Y sí, parece que siempre estoy en estado de cambio, pero ¿y qué más da? ¿De eso trata la vida, no? De caer. Levantarse. Odiar los lunes. Disfrutar de las pequeñas cosas. Intentar cambiar el mundo, al menos tu propio mundo. De buscar la felicidad. Abrazar. Llorar con las películas tristes y darte cuenta de que tu vida no está tan mal. De darte cuenta de que debes de dejar de buscar el amor, él es quién debe encontrarte. Bailar bajo la lluvia. Apropiarte de algún lugar y calificarlo como tuyo. Soñar despierto. Dejarte llevar. Besar. Equivocarte. Y adaptarte una, y otra, y otra vez. Los cambios siempre están ahí, a la vuelta de la esquina, esperándote dispuestos a llevarte por nuevos caminos.

No hay nada como un cambio de look para comenzar una nueva etapa. Así que bienvenido sea.


Mañana será un día nuevo sobre el que seguro hay mil cosas para quejarse. Pero mirándolo con otra perspectiva, es un día menos en nuestra cuenta atrás. El plan es disfrutar. Sacar el mayor partido a cada segundo porque uno nunca sabe cuándo será el último. Y tanto si me queda un mes como si vivo 80 años más, o si termino viviendo en París o en algún lugar remoto cerca de Australia, quiero tener la sensación de que ningún minuto fue desperdiciado y que nada fue en vano. Vivir no es pasar las hojas de un calendario, sino entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible

Love,
Irene.


lunes, 22 de octubre de 2012

Time waits for no one.

Hay días buenos, días malos, y luego hay días como hoy que son horribles, en los que acumulas más mal humor y estrés que en un año completo. Como de momento vivo acompañada por mi hermano, mis padres y el perro y por desgracia tengo vecinos, nunca puedo desahogarme como quisiera. Pero prometo que el día que viva yo sola me pondré la música con volumen a tope para poder gritar mientras bailo y salto por los pasillos. El tema recurrente para tardes - noches como la de hoy es el siguiente:

Me encanta gritar la parte de: WHO ARE YOU?!?!  
Una vez recibí respuesta: ¡SOY TU VECINO DE ARRIBA!. 
Momento awkward.
Por eso ahora intento controlarme, o al menos moderarme un poquito.

Esta tarde he tenido una charla emotiva con quién pesaba que nunca iba a ocurrir. Me ha hecho reflexionar bastante, y también cabrearme un poco más. Desde aquí pido perdón a todos los que me hayáis sufrido de mala leche. Gracias por vuestros ánimos y por aguantarme. No hay nada que me agobie más que las conversaciones absurdas cuando tengo cosas que hacer, pero hoy ha sido exactamente lo que necesitaba para dejar de pensar por un rato. Tengo unos amigos estupendos.

Cuantas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, 
hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
Cuantas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,
recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su
lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo
regresar o avanzar, la clave de la vida es dejar que el tiempo continúe su paso.


Tengo antojo de gingerbread navideño. Quiero ir montada en un autobús, escuchando Adele/Mcfly/Jason Mraz/Bruno Mars, pensando en qué debo hacer con mi vida mientras atravieso un paisaje de prados verdes con pequeñas casitas, dirección Wolverhampton. I miss England. Fuera de bromas, en esos trayectos desde-hasta el aeropuerto yo sola, he tomado algunas de las decisiones más trascendentales de mi vida. Eso es lo que necesito ahora.

Love,
Irene.

Colgarme de cualquiera que le guste trasnochar.


Todo lo que nos confundía empieza a tener sentido: nos vamos dando cuenta de que lo que importa son las cosas que no podemos ver y que las que sí podemos ver no siempre son fieles a lo que parecen. Con el tiempo nos damos cuenta de lo mucho que valen nuestras relaciones y el lugar que merecen y de alguna forma, todo lo que hacemos nos va transformando en algo mucho más grande. Conforme vamos viviendo, vamos sintiendo y con el sentir se aclara todo: las lágrimas nos revelan que son y siempre van a ser parte de nosotros, pero las risas nos recuerdan una y otra vez que son la esencia de la vida.


Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé, que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren.

Love,
Irene


martes, 16 de octubre de 2012

Cuddle weather.

Es la época perfecta del año para pasear por la ciudad. Me gusta caminar por las calles llenas de hojas, pisarlas y que crujan debajo de mis zapatillas. Pero por encima de todo, me gustan los puestos de castañas y su olor, me trasladan al pasado, a mi niñez, cuando salía del colegio con mi mochila y mi uniforme, cuando mi abuelo venía a buscarme a clase y paseábamos por la Gran Vía hablando de a dónde nos llevaría la vida a cada uno. 

No es la primera vez que oigo Irene, este no es tu sitio a lo largo de los años. Creo que lo he escuchado más veces de las que puedo llegar a recordar. Lo que me cuesta entender es el propósito de las personas al decirlo tan a la ligera. ¿Qué es lo que quieren decir tras esa frase? ¿De verdad piensan que es algo bueno? En un principio me lo tomaba como una forma rara de halago, significaba que había algo más ahí fuera esperándome. Pero, ¿y ahora? No es momento para andarnos con bromas, la situación actual es delicada en todos y cada uno de los sentidos. ¿Este no es mi sitio? Perfecto. ¿Sabes tú cuál es entonces? A veces las personas hablan por hablar y no se fijan en el efecto que tienen sus palabras sobre el resto. Llega el momento en el que incluso te planteas si alguna vez encontrarás ese lugar que te haga sentir que perteneces allí. Home is where the heart is dice uno de mis grupos favoritos. Aunque eso no significa que vayas a encontrarte a ti mismo mañana, se trata de tener fe en que ese día llegará tarde o temprano. Mientras tanto, y hasta que ese momento llegue, vivamos el día a día. Una no puede estar esperando para siempre que algo pase, porque al final, lo único que pasa es la vida. 

Se nota que hoy estoy algo melancólica. Ha sido un buen día, solo que estoy harta de que la gente hable sin pensar, de que hagan afirmaciones absurdas y de que se pongan a inventar fantasías sobre mi "incierto" futuro. Estoy hasta las narices de escuchar, para cuando esto ocurra tú no estarás aquí, le habrás encontrado y estarás lejos. Dejad de soñar, esto es la vida real, no un cuento de hadas. Las cosas no suceden por arte de magia de un día para otro, me lo explicaron mis padres hace muchos años.  No te dejes influir por "el mundo", toma tus propias decisiones y sé quién guía tu propio mundo. No quiero irme por las ramas, lo que intento decir es que nuestras vidas necesitan un plan que seguir, no podemos vagar por el universo como almas errantes. E igual empiezas un camino que no te gusta, pero no te preocupes en equivocarte, te llevará a uno mejor y te recompensará con experiencia.

Aunque debo admitir que sí existen hadas madrinas, son pequeñas perlas que debemos aprender a cuidar y querer porque no encontraremos demasiadas en nuestro camino. Tengo suerte, a mi corta edad estoy segura de que he encontrado algunas de ellas, y, aunque mi humor es cambiante y tiendo a ser algo borde, siempre intento hacerles ver lo especiales que son para mi y el puesto tan importante que toman en mi vida. Porque eso es el mejor sentimiento del mundo, que alguien que quieres te diga que te quiere tanto como tú a él. No hay nada mejor. 

Por si todo esto fuera poco, mi horóscopo me dice lo siguiente:

You have made a certain wish many times and in many ways. It may have been in the form of a visualization, or a prayer, or a plea to the universe. Yet deep down, you may not fully believe that you deseve that granting of your wish. So instead of reaching for it when opportunities strike, or going in search of ways to make it come true, you sit back and wait. But what are you waiting for? What do you think will happen? Do you think someone will magically whisper in your ear and tell you that you deserve a dream come true? That's not going to happen. You need to tell it to yourself and you need to believe it.

Básicamente es la historia de mi vida. Mixed feelings, igual que cada noche de insomnio. Una de cal y otra de arena. No hay más.



Love,
Irene.

viernes, 12 de octubre de 2012

Columbus's discovery.

Aprovechando que estoy de puente y anoche tenía algo de tiempo libre, hice maratón de Sexo en Nueva York. Es una serie que me tiene enganchada desde el primer día que la vi cuando tenía 10 años. Oficialmente acabó en 2004, pero quién me conoce sabe que si algo me gusta lo veo en bucle hasta la eternidad, sin cansarme. Es bastante fácil identificarte con alguna de las 4 protagonistas en algún aspecto, solo te hace falta ver un capítulo para darte cuenta cuál de ellas serías tú en tu grupo de amigas. Además, me  encantan las reflexiones de Carrie y sus artículos. También fue una de las primeras series que vi en la que se habla de ciertos temas sin ningún tipo de tabúes. Gracias a ella comprendí que no debo avergonzarme de ser yo misma, y también aprendí a expresarme libremente. Empezó mi interés por la moda al igual que por los chicos, y por supuesto mi pasión por la ciudad de Nueva York. Podemos decir que yo crecí con esta serie. 

Y se dio cuenta de que la vida no era eso, la vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse; la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazar a quien te abrace y a quien no te abrace pues no le abrazas y punto, y no pasa nada.

En cualquier momento puede haber alguien que ponga mala cara al oir tu nombre, pero las únicas críticas que importan son las que te hagas tú mismo.

Mi humor a mejorado considerablemente desde el miércoles. De verdad necesitaba hacer ciertos cambios en mi vida. Y parece que de momento son los acertados. Mi pequeño trance otoñal ha terminado oficialmente, espero no tener que pasar por esto cada principio de estación o acabaré por volverme loca. Ahora mismo tengo mil proyectos empezados pero sin ninguna dirección ni final. Y ya no sólo me refiero a los trabajos de la universidad sino a mis propios proyectos personales tanto literarios como referentes a mi vida diaria. Es como si me hubiera tomado unas vacaciones un pelín más largas de lo que debiera y ahora mi mesa de trabajo está llena de papeles amontonados. Por eso mismo es posible que tarde algo más de lo esperado en pasarme por aquí de nuevo. Aunque quién sabe, igual todo va más rápido de lo pensado.

Ayer mismo estuve pensando en lo cerrada que soy en determinados temas y en su por qué. Mi tía nos hablaba sobre un hombre que había conocido en las últimas semanas, y mientras yo escuchaba atentamente y analizaba sus expresiones a la vez que me alegraba por ella, el resto de las que allí estaban afirmaban que todo estaba yendo demasiado rápido y se mostraban reacias a la situación. No es la primera vez que vivo una situación parecida, y exactamente por eso es por lo que soy cerrada. Si decido compartir mi felicidad con alguien no es para que se dedique a destruirla, sino porque por alguna razón quería que supiera lo que pasa por mi mente o simplemente quería desahogarme. No necesito que me lancen bombas porque yo misma lo hago muy bien. Al principio del día me planteaba si eso era algo que debería cambiar, pero está claro que no. Ni puedo, ni quiero.

El plan principal para la tarde de hoy era estudiar todo lo posible para mañana poder aprovechar la tarde libre. Pero si recibes un mensaje como este, ¿quién se puede resistir?

Tú, yo, sofá, frío, lluvia, palomitas, película, mantas. Piénsalo.

Con la tarde otoñal tan perfecta que hace no hay mucho que pensar, querida. Es el mejor plan del mundo. ¡Os deseo un feliz día de la Hispanidad! Será una tarde pasada por agua seguramente, pero no por ello tiene que dejar de ser una de las mejores del año. 

Love,
Irene.

miércoles, 10 de octubre de 2012

My shadow days are gone.

Si me hubierais preguntado esta mediodía cómo calificaba el día de hoy, os hubiese contestado -1000. Sin embargo, a partir de la tarde todo ha mejorado considerablemente. Ya no estoy estresada, ni agobiada. Sé lo que tengo que hacer y cómo hacerlo. He llegado a mi casa con una gran sonrisa. Estoy contenta. Y aunque me he perdido mi cita en la biblioteca de hoy, todo ha sido perfecto. Además, esta mañana he comprado un jersey precioso del que estoy completamente enamorada.

Hace un rato ha habido una gran tormenta en Logroño city. Llovía a raudales, había relámpagos y truenos, y lo peor y lo que más miedo me da, caían rayos en el parque de detrás de mi casa. Qué pánico. Menos mal que no estaba sola porque se ha ido la luz de todo el barrio y hemos estado así tal que 10 minutos. La última vez que me ocurrió algo parecido estaba yo sola en casa y pasé tanto miedo que me encerré en el baño y me escondí en la bañera. Como conclusión a ese hecho tan patético a mis 19 años, decidí que debía reducir la cantidad de películas de miedo que veía. Desde entonces ya no soy tan paranoica. A veces flipo, pero lo normal, como todo el mundo.

Durante la tormenta, mis padres no nos dejaban utilizar los ordenadores, así que Alejandro y yo hemos decidido desarrollar nuestro nulo talento musical con la flauta dulce. Podéis observar el desastre aquí:


También hemos estrenado la nueva webcam que ha comprado mi madre después de cargarse la anterior.


 

No todos los días son buenos pero siempre hay algo bueno en cada día.


Love,
Irene.

martes, 9 de octubre de 2012

Je ne sais pas.

Acabo de terminar el primer examen del cuatrimestre. Estoy contenta. Eso puede significar dos cosas: 1. El examen no era tan difícil. 2. El examen sí que era difícil y me lo he inventado. Sinceramente, me da igual cual de las dos opciones sea la correcta, la nota de la prueba es sólo un 0.20 de los 10 puntos que puedo sacar en la asignatura. Aunque claro, si apruebo, mejor. Además subiría mi autoestima en matemáticas, ya que me he pasado más de 40 horas estudiando Álgebra lineal lo cual no es muy guay. También he tenido, hace un rato, mi primera entrevista en la oficina de Relaciones Internacionales. He salido con las ideas algo más claras. En conclusión, llevo sólo 4 horas despierta, pero han sido 4 horas bien invertidas. Llevaba tiempo queriendo hacer algo tan productivo en una mañana. Mis horarios de este año me han trastornado y me estoy convirtiendo en un espécimen de tardes. 

Me parece increíble que lleve un mes en la universidad y todavía no me haya aprendido el nombre de ningún profesor ni el de ningún compañero. Bueno, en realidad me se el nombre de dos chicos con los que hago los trabajos y voy a clase, pero los confundo entre ellos. Podemos decir que voy completamente a mi bola. Me he dado cuenta que si soy sociable no soy capaz de concentrarme en estudiar, así que he eliminado mi parte social en clase. Fuera de ellas sigo siendo la misma, o al menos lo intento. Mi vida esta pasando por un momento awkward.

Enciendo el portátil, abro mis correos, facebook, tumblr, skype, etc. Y, lo siento pero lo único que sale de mi mente visto lo visto es: WTF?!? Ahora ya, OFICIALMENTE no entiendo nada. Alucino pepinillos.

Ayer pasé una tarde increíble con mi vieja amiga (siempre he querido decir eso) Raquel. No hicimos nada fuera de lo común, biblioteca+bar. Es más, subimos a estudiar a la última planta para no adentrarnos demasiado en el club social. Ambas teníamos que estudiar mucho. Pero de verdad, es genial estar con alguien con quién no necesitas hablar para que sepa lo que te pasa o lo que estás pensando, la conexión es instantánea. Nos conocemos desde hace 16 años y eso se nota. Es una suerte que vayamos a la misma universidad y podamos pasar ratos como esos.

Volveré a la carga a la tarde desde mi centro de mandos. Publicar desde el móvil no es nada fácil.

Love,
Irene.

Edit: Nunca volveré a publicar nada desde el móvil. ¡Qué basura! Ha tardado como 3 horas en subirse. hfajsdgvjuaergvhukwlvsnkhjgkiwl<nvbihaeJLOVKB<IHGJOñlVM<BKIGHgbahkghafilgknahiwrlgknh

domingo, 7 de octubre de 2012

Insomnia.

Parece que lo mío es escribir en mitad de la noche. Tengo demasiadas cosas en mi cabeza que no me dejan dormir. 

He tenido un domingo muy LDS. Más que de costumbre. Hoy ni siquiera había que ir a la capilla porque era la General Conference y la puedes ver cómodamente desde el sofá de tu casa tapada con una mantita. Por eso mismo, a la vez, es muy fácil fallar y acabar viendo una película que poco o nada tiene que ver con el día de reposo o incluso ponerte a estudiar. Preparada mental y espiritualmente para el día de hoy, me desperté temprano, tan temprano que llegué a pensar que habíamos cambiado ya al horario de invierno y habían atrasado la hora. Por algún motivo incomprensible me gusta desayunar sola mientras pienso en mis cosas o escucho música, pero hoy, a fin de empezar bien el día decidí ver una película de la iglesia. Y claro, depués del gran anuncio de ayer, la elegida era clara: The errand of angels. Siempre me emociona cada vez que la veo, pero si a eso le añadimos que hoy soy una persona mil veces más sensible, os podéis imaginar. He estado apunto de inundar la casa, por suerte esta mañana todo el mundo tenía cosas que hacer y no han contemplado el espectáculo. Os dejo con el trailer:

(Atentos a la canción de fondo. Es uno de mis himnos favoritos)

Aparte de eso, la mañana ha trascurrido sin sobresaltos. Estudio de las escrituras y un poco de Preach My Gospel. Por la tarde ha llegado lo fuerte. Cuarta sesión de la conferencia en la cual debo destacar los discursos del presidente Henry B. Eyring, el élder Jeffrey R. Holland, y por supuesto, el discurso del presidente Thomas S. Monson. Al finalizar la sesión y al igual que ayer, tocó skype-date con Utah. El sábado fue algo más relajado con Dave, familia y amigos, así que hoy tocaba algo intenso. Hoy tocaba hablar mi hermana, Natalie. Se que soy pesada con el tema, pero me cuesta hacerme a la idea que personas que quiero tanto, están tan lejos. No he tenido tiempo de ver la quinta y última sesión completa, espero verla a lo largo de esta semana tan estresante que me espera. Luckily, acabo de mirar el calendario, y ¡por fin una buena noticia! No hay clases el viernes. 

En serio, no os podéis imaginar el asco que dan las noches de insomnio como esta. Mañana tengo un examen importante y el martes otro, y aquí estoy. Sin embargo, aunque suene raro, escribir todo esto me ha ayudado a darme cuenta de una de las cosas que debo hacer esta semana sin falta. 

Siento este post tan vacío de contenido en sí. Son casi las cuatro de la mañana. Mi cerebro no da para mucho más.

Love,
Irene.

sábado, 6 de octubre de 2012

Back on the rails.

Hacía algo más de una semana que no publicaba, ni siquiera recordaba que tenía un blog en el que escribir. Puede que sea porque he estado demasiado ocupada, o porque no tenía nada interesante que contar. Ha sido una semana más en la vida de una estudiante universitaria. Con sus días raros y con sus encuentros awkward, pero sobretodo con toneladas de apuntes para estudiar. Lo que realmente marcó la diferencia fue  recibir el regalito de mi queridísimo melocotón (aka Natalie) y la super-charla mensual con la Estrella de mi corazón (Star para los amigos). También vino bien ponerme al día con Raquel, hacía demasiado tiempo que no nos veíamos.

(Naomi y yo con nuestros regalos reguays)

El caso es que quería que supiéseis cuán especial es para mi el día de hoy que recién empieza. El 7 de octubre es el mejor día que puede existir a lo largo de los 365 que tiene el año. Que coincida con el fin de semana de Conferencia General lo hace mil veces mejor. No podéis imaginaros todo lo que pasa por mi cabeza en estos momentos. Después de una tough week como ha sido esta, no hay nada mejor que este sentimiento y todos los recuerdos que lo acompañan. 

La gran noticia del día: Las mujeres podrán servir una misión a partir de los 19 años. Creédme, cuando el Presidente Monson lo ha dicho se me ha puesto la piel de gallina. ¡Me dan ganas de irme mañana mismo! Me han encantado los discursos de las dos sesiones de hoy, pero si tuviera que elegir un favorito, sin duda me quedo con las palabras de la hermana Ann M. Dibb.

(Yo también quiero una camiseta en la que ponga eso)

Resumiendo un poco todo. Hoy, sábado, ha sido un gran día, y espero que mañana sea al menos tan genial como hoy o incluso más.

Por cierto, ¿por qué todo el mundo ha acabado preguntándome hoy si tengo novio? Qué pasa, ¿tengo cara de emparejada? Siguiendo con este tema, debo aclarar que soy una enamorada del amor, y, de momento, eso es todo.

El viernes por la noche depués de un día intenso de estudio y de trabajo, decidí quedarme en mi casa y no salir a ningún lado. En esta época del año no suele costarme demasiado tomar esa decisión porque no existe plan más perfecto que quedarse en el sofá, con una manta y una buena película. Y qué mejor cuando tienes la casa para ti sola. A lo que iba, estaba haciendo zapping después de que acabara el capítulo de Sex and the City que estaba viendo, y decidí pararme en una película llamada Mi vida sin mi. Es un remedio estupendo para aquellos días en los que te apetece llorar como una magdalena. Deprimente como ella sola.

Tras un día cargado de emociones, tengo ganas de abrazar a todos los que quiero, sonreír y de ver la lluvia caer. Aunque todo eso tendrá que ser mañana porque ahora mi cama me reclama.

Love,
Irene.

PD: Por si no lo habéis apreciado, he renovado mi playlist a un modo más otoñal y deprimente. Masoquismo puro y duro.