martes, 28 de agosto de 2012

Still looking up.

Hace como dos horas le he dicho a Stefani: Te abandono, me voy a la cama. Y sí, me he ido a la cama. He apagado las luces, me he puesto a reflexionar acerca de mi vida y se me ha quitado el sueño. Se está convirtiendo en rutina. ¡Necesito que este calor desaparezca! 

El caso es que me he puesto a leer (Irene leyendo, menuda novedad, ¿no?) y tengo algo para compartir con vosotros.

El regalo más grande que le puedes dar a alguien es tu tiempo, le estarás entregando a esa persona una porción de 
tu vida que jamás regresará a ti.

¿Qué os parece? A mi me ha impactado. No me había parado a pensarlo nunca. Me encanta mandar mensajes a las personas que quiero aunque ponga un simple Hola perra o Buenos días. Igual es tonto pero es una forma de "difundir mi amor". No es lo que ponga en el mensaje en sí, sino el hecho de que esa persona ha pensado en ti, que te echa de menos y quiere que lo sepas. Creo que esa frase hace que ahora todo tenga más sentido.

Se me está derritiendo el cerebro, igual es hora de que encienda el ventilador. No es que odie el verano, pero no lo tolero demasiado bien. Más que nada porque mi plan perfecto es quedarme en casa con una manta viendo una película, mientras en la calle llueve y hace frío. Y eso con este tiempo es un poco incompatible. Aún así soy de ese extraño tipo de personas que son incapaces de dormir sin estar tapados. Ya lo sé, la sábana no me protege si aparece un ladrón o un asesino en serie, pero a mi me hace sentir más segura. Cada uno con sus rarezas.

No viene al caso pero... ¡Mirad que reliquia he encontrado! Es de la noche de fin de año 2009/2010.

(Esa niña tan mona que sale conmigo en la foto es mi prima Miriam)

Me parece que ha llegado el momento de dejar de pensar por hoy. Sufrimos más con lo que imaginamos que con lo que en verdad sucede. Así que por lo tanto, yo paso. Voy a terminar de ver el capitulo musical de Buffy Cazavampiros, tomarme un colacao con mi amada leche sin lactosa e irme a contar ovejas hasta que encuentre el sueño. ¡Bonne nuit!

Pero antes, una frase guay para marcharme con una sonrisa.

Los finales felices no existen porque las buenas historias nunca acaban.



Love,
Irene.

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