martes, 28 de agosto de 2012

Rumore bianco.

Hola corazones. Yo pretendía dedicar esta última semana a descansar y mirarme el ombligo, pero no hay  manera. Tengo demasiadas cosas que organizar. Para empezar, me pasé todo el día de ayer comprobando los diferentes horarios que tengo para elegir y los grupos reducidos obligatorios que tengo que coger. ¡En total tengo 9 horarios distintos!

(Una letra clara y preciosa, lo sé.)

Siento que me voy a colapsar en cualquier momento. Me he pasado la mañana yendo y viniendo de la universidad con todos mis papelotes. ¿Vacaciones? Sí, claro. En realidad no sería para tanto si no tuviera que convalidar asignaturas de primer curso y elegir algunas de segundo curso. Ese el problema principal, tengo que cuadrar horarios para poder asistir a todas las clases. Y por si no fuera poco, añadir las asignaturas de derecho. Me siento un poquito overwhelmed, aunque por otro lado, no veo el momento de empezar. (Ya sabemos todos el dicho, cuando antes empieces antes acabarás).

Cambiando de tema. Mi reflexión filosófica del día.

¿Por qué somos tan contradictorios?

 En serio, es algo que no comprendo. ¿Por qué si siempre te estás quejando de cosas que te molestan luego vas y haces tú lo mismo? O, ¿por qué unos días sí y otros días no, si lo que es en sí no cambia? 

Ser hija única ha dejado de ser divertido. Me llevo yo todas las broncas y ya no tengo con quién compartir las tareas de la casa. Además por haber estado enferma dos días, mi querida madre me ha guardado para mi lo que menos me gusta hacer (mi madre es muy vengativa, como podéis ver). No me gusta bajar sola a la piscina, ni irme a la cama sin discutir con alguien. Echo de menos que alguien se esconda por la casa para asustarme, Bruce lo intenta pero no lo consigue. ¡Alejandro vuelve! Valencia no es tan guay.

(Hola, soy un perro "escondido")
(Mi guapo hermano)

Mientras escribo esta entrada está sonando de fondo el musical de Peter Pan y me estoy poniendo todo lo sentimental, así que será mejor que acabe cuanto antes. Me despido. ¡No hagáis nada que yo no haría!

Love,
Irene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario