Soy algo lenta en esto de escribir... Bueno, más que algo lenta, digamos que es falta de concentración y de inspiración. En realidad, me paso gran parte del día escribiendo cualquier cosa que se me pase por la mente, pero hay que mantener un poco el misterio sobre una misma, ¿no?
Hoy estoy contenta. Esta mañana he terminado de hacer los arreglos de una canción que últimamente me gusta mucho. ¡Ya puedo tocarla! Seré sincera, la escuché por primera vez porque me hizo gracia el título. Y es que los domingos son días muy especiales con muchos momentos para recordar. Creo que es mi día favorito de la semana. Nunca hay tiempo para aburrirse, siempre hay alguna reunión a la que debes asistir, una charla, comidas, visitas, noches de hogar...
Me encanta cuando la gente se toma en serio el papel de policía y te interroga sobre cosas que tú pensabas que no eran tan obvias o que mantenías medianamente en secreto. Al parecer soy como un libro abierto y no hace falta que conteste a las preguntas para que sepan lo que pienso. Genial (ironía).
Otra cosa que me encanta es crear situaciones incómodas. Normalmente no lo hago adrede, pero me resultan divertidos los momentos que todo el mundo califica como awkward. Me gusta recordarlos horas o días después y reírme como una loca.
Algo de lo que me he dado cuenta hace poco: me he vuelto una chica cariñosa. Yo antes no era así, no abrazaba ni a mis osos de peluche. Sólo daba dos besos como saludo a mis amigos cercanos, y ese era todo el amor que mostraba. Era más fría que Groenlandia. Ahora pienso que con un abrazo es como mejor puedes mostrar cuánto quieres a una persona. Claro, todo depende del tipo, pero ese es otro tema del que hablaré en otro momento. Igual es una conclusión tonta, pero creo que desde que me regalaron a mi perro, Bruce, soy una ñoña. Me encanta tratarle como si fuera mi bebé y decirle cosas como si fuera retrasada. Es increíble cómo han cambiado las cosas, cómo he cambiado yo como persona. Estoy enamorada de mi perro. Pero cómo no iba a estarlo con lo mono que es...
Más cosas en mi vida. Ayer tuvimos un día agridulce, Dalton y Knudson se marchan a casita. Digo agridulce porque me alegro de que vuelvan con sus familias, pero a la vez es triste porque les voy a echar de menos. Parece que los lunes se han convertido en el día internacional de las despedidas. Que asco, con lo poco que me gustan... Por suerte mi amigo skype ayuda a que el adiós se convierta en hasta luego y hace las cosas un poco más fáciles. La pena es que mi preciosa blackberry no lo admite, por lo tanto, me he propuesto introducir whatsapp a todo el que pueda. De momento lo he conseguido con mi china loca, Lorena. A ver si con el resto hay la misma suerte.
He decidido dejar de leer El diario de Noah, me afecta demasiado. Me regalaron Mensaje en una botella hace unas semanas, pero creo que se va a quedar en mi estantería por un tiempo también. Igual retomo Los juegos del hambre, no me convence del todo, pero todo sea por cambiar de género y de humor. Hace demasiado calor para todos esos temas romanticones. Ya volverán cuando llegue el frío.
Finalizo este megapost con una foto mía borrosa con cara de tonta, o según ha dicho mi madre al verla, con cara de enamorada (?).
Love,
Irene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario