domingo, 26 de agosto de 2012

Getting back.

No ha sido uno de mis domingos preferidos, pero no ha estado mal. Anoche, de madrugada no podía dormir así que decidí tomarme un zumo de naranja. Sin embargo, cuando abrí el frigorífico encontré algo que me gustó mucho más, UN YOGUR DE FRESA GIGANTE. Vale, hasta ahí todo bien ¿no? Para los que no lo sepan soy intolerante a la lactosa, así que no, nada bueno. Llevaba días (en realidad todo el verano) sin hacer caso a la lista de alimentos que no debo tomar, por lo que pensé que comerme medio yogur mientras veía Glee no me haría ningún daño. WRONG. Un error que me ha pasado factura hoy, no me he podido levantar de la cama en todo el día, estoy fatal (exagero un poco). Este tipo de cosas que me pasan me vienen bien, si no seguiría haciendo las cosas mal, y no puede ser. Ok, lección aprendida. Ahora... ¿puedo ponerme buena ya? Quiero aprovechar mi última semana de vacaciones.

Antes decía que en el fondo no ha estado mal el día de hoy, os contaré por qué. Hace un rato decidí coger mi diario 2011-2012 y leerlo. Claramente entero no lo he leído, pero me detuve en una de mis partes favoritas: Mi viaje a Grecia en marzo de este año. Creo que ha sido en un de los viajes en los que más he crecido y aprendido. Fui con dos amigas, Lorena y Natalia, ambas son de China, eran estudiantes de intercambio de mi universidad. Hablaban un poco de español y poquito inglés por lo que fue difícil y estresante en algunos momentos, pero conseguimos superar las barreras del lenguaje e incluso aprendí algo de chino. Claro, por si eso no fuera poco, no debemos olvidar que en Grecia hablan griego, y no el griego antiguo que estudiábamos en cultura clásica, sino un griego moderno del que sólo entendía cuatro cosas: Parakalo (Bienvenidos), Efgaristó (Gracias), Kalimera (Buenos días) y s'agapó (Te quiero). Lo típico, vamos. Por lo tanto, el viaje prometía aventuras desde el principio.

(Santorini)

(Atenas)

Algún día publicaré acerca de todo lo que hice, pero hoy me quedo con todo lo que aprendí: de mi misma, de mis compañeras de viaje, de los griegos y de las diferentes culturas que encontré por el camino.

Una anécdota curiosa. ¿Sabíais que el origen del nombre Irene es griego? Irene era la hija del dios Zeus y la diosa Temis. Era la personificación de la paz y la riqueza. Los griegos son personas muy abiertas y en seguida nos preguntaban de dónde éramos y nuestros nombres. La primera vez que le dije mi nombre a un hombre de Santorini, sonrió y dijo que aunque fuera española, mi alma era griega y eso se notaba en mis ojos. Cosas raras pero a la vez interesantes. Espero tener la oportunidad algún día de volver, es un país precioso.

Y con un post lleno de recuerdos me despido. Tengo un maravilloso a la par que entretenido manual que está esperando ser leído. ¡Feliz domingo a todos! 

Love, 
Irene.

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