De repente, de la nada aparece en tu vida una persona que estuvo algún tiempo a tu alrededor pasando desapercibido, y te das cuenta que ha venido para quedarse, igual no físicamente hablando pero puedes sentir la conexión. Es un buen resumen para mi tarde. Me cuesta conectar con la gente, tengo un carácter algo extraño, y me he vuelto una persona desconfiada después de los últimos acontecimientos. Por eso descubrir a alguien que en el fondo es tan parecido a ti y no lo sabías o no quisiste darte cuenta es un motivo de gran alegría. Compartir tus pensamientos y que te escuchen es una sensación maravillosa, pero si hay algo que me gusta, es escuchar e intentar comprender las distintas situaciones a las que todos nos enfrentamos en algún momento.
Quizás una de las cosas que más se comenta sobre mi es << Irene es una chica de pocas palabras>>. Nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que con el paso del tiempo voy aprendiendo que una no puede confiar en cualquiera y por lo tanto me cuesta abrirme. Si de verdad me conocieras sabrías que soy una de esas que no callan ni debajo del agua, que hablo en sueños, que me encanta mandar, que soy capaz de aburrir a mi perro mientras le molesto, que me encanta pasear con mi hermano mientras me cuenta las cosas random del día, que escribo pequeños relatos y a veces se convierten en novelas, que me encanta reír por cualquier tontería, que canto en la ducha y fuera de ella también... y mil cosas más que irá descubriendo quien se pare a realmente conocerme.
Soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendas. Es una frase cuyo significado he comprendido hace pocos días. A veces me dan ganas de encerrarme en una cueva o marcharme a vivir a algún lugar lejano. Logroño me satura. MUCHO. Igual mis formas de expresarme no son siempre las más adecuadas, pero no soy perfecta. Odio a las terceras personas que se meten en medio aunque el propósito sea ayudar. Me sacan de quicio. Y a veces me callo cuando debería imponerme y otras exploto por tonterías, pero eso ya no me importa. Mi nueva meta es que deje de preocuparme por lo que las personas piensan de mi. Hace un rato hablaba con alguien sobre lo mismo y yo le preguntaba ¿por qué te importa? Sin pararme si quiera a pensar por qué me importa a mi. Al no obtener respuesta he genero automáticamente una conclusión, hasta aquí ha llegado la tontería, se acabó. Y ahora soy algo más zen, puede que el yoga haya ayudado al fin y al cabo. No me preocupa lo que la gente pueda pensar de mi, al menos ya no. Yo voy a intentar dar lo mejor de mi misma y al que no le guste, pues que no mire.
De todas formas ha sido un martes 13 fantástico. El dicho dice ni te cases ni te embarques, a mi solo por eso me dan ganas de casarme en un barco un martes 13. Me encanta llevar la contraria.
El predominante buen humor de hoy me ha devuelto esa parte de mi enamorada del amor. Acabo de ver una de mis películas favoritas de navidad Love Actually. Y aunque últimamente me he sentido más Bridget Jones que nunca, algo me dice que las cosas van a cambiar pronto, I can feel it.
(Es mi pequeña ñoñada del día. Lo encontré en una de las cuentas cursis que sigo en twitter.)
¡Buenas noches!
Love,
Irene.

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