Todavía no sé qué cara pones cuando no puedes esconder una
emoción. Tampoco sé a qué velocidad cruzas cuando está a punto de ponerse el
semáforo rojo. No tengo ni idea de que distancia pones
entre tu cara y el espejo, no sé si prefieres los pares o los impares. Pese a
todo aún no he descubierto que canción escuchas cuando te dejas llevar, ni que
es lo que pasa por tu cabeza. Todavía no sé los decibelios de tu risa. Ni
como bailas, ni como corres cuando estás a punto de perder o encontrar algo. No conozco el tacto
exacto de tus manos, ni tu cara al despertar. Tampoco he visto como te pesan
los ojos cuando estás al borde de abandonarte a los sueños. Ni tu cara de
enfado, ni tu nariz arrugada, ni como encoges los pies si sientes frío. Tampoco
sé si prefieres el lado derecho del sofá o si tendríamos que pelearnos a
cosquillas por el izquierdo. No sé si alguna vez perdiste un tren, un avión o
simplemente las llaves de casa. Tampoco por qué criterio ordenas o desordenas
tu armario. Aún no te he visto asomarte a una ventana y hacer bonita cualquier
calle, ni retar a alguien. No sé como reaccionarías a mis manías tontas. Ni a
mis tropezones, miradas homicidas o carcajadas sin sentido. Ni que número
de píe calzas, ni si eres supersticioso. No te he visto andar en calcetines por
casa, ni saltar hasta caer exhausto. Pero sé que estás brillando mientras
yo escribo sobre todo lo que no sé. Sé que existes y que habitas el mismo
universo raro que yo. Y eso es motivo suficiente cuando aunque hoy
retrocedamos los relojes, mis días tienen más horas de luz que los del resto
del mundo.
Leer este pequeño fragmento es posiblemente lo más bonito y lo que más feliz me ha hecho hoy. Bueno, también hay que añadir a la pequeña Denise que siempre es capaz de hacerme sonreír pase lo que pase.
Actualmente me encuentro desconectada de la vida, así que a menos que me escribáis por bbm o a mi email no lo veré hasta dentro de un tiempo indefinido.
Irene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario