Estaba estudiando gestión de las organizaciones hace un rato. El tema trataba de los aspectos que condicionan las relaciones de transacción, hay muchos y de diferentes tipos, pero me ha llamado especialmente la atención uno. El comportamiento oportunista. Lo define como una acción egoísta en la que una de las partes puede llegar a romper un acuerdo o relación si con ello saca algún beneficio. Surge principalmente de la "información asimétrica" que consiste en que uno de los agentes tiene más información que otro pero se lo oculta para poder alcanzar ciertos objetivos. Esto genera determinadas consecuencias en la parte afectada llamado costes de transacción.
Creo que llevo demasiadas horas seguidas estudiando porque estoy empezando a aplicar mis conocimientos económicos a mi propia vida. Ese comportamiento oportunista está relacionado con la naturaleza humana en todos y cada uno de los ámbitos sociales, está claro. El ansia por conseguir beneficios y/o llegar a alcanzar determinados objetivos es lo que mueve a algunas personas sin importar las consecuencias de sus actos. Es algo realmente extendido en la sociedad actual por lo que no se le presta demasiada importancia. Pero... ¿qué pasa con las personas afectadas? Por definición es un acto egoísta, debería tener su castigo ya que ha sido algo premeditado. Sin embargo la sociedad ríe ante estas situaciones e incluso da palmaditas en la espalda al ejecutor. Ya no estoy hablando de mi asignatura, sino del día a día de todos. No es lo mismo omitir que no te gusta el vestido que lleva tu amiga, o los pantalones que se ha comprado tu novio, que jugar con cosas más serias como es la amistad en sí. Pero lo que de verdad molesta es cuando el afectado es dejado a su suerte mientras el ejecutor disfruta de su premio. PENSAR, esa es la clave, y otra cosa también muy importante es el amor. Sí, el amor por las personas, eso que dentro de ti te diga no lo hagas, podrías hacerle daño. Aunque, por supuesto, cada uno es libre de hacer lo que le de la gana. Se me va la cabeza con tantos apuntes y me vuelvo polémica, como bien puede observarse.
Cambiando de tema. Igual que decía Naomi en su blog, hoy ha sido un día de casualidades, aunque en mi caso más que casualidades han sido respuestas. Llevaba días pidiendo un cambio y como no llegaba por sí solo pues decidí tomar las riendas en el asunto. Parece tonto pero cambiar de lugar de estudio me ha ayudado mucho. Hoy, en vez de ir a la biblioteca de la UR fui a la municipal, había quedado con Raquel pero no aparecía por ningun lado, así que decidí ir en busca de un sitio donde sentarme y dejar de pasar frío. Estaba acabando con el primer tema cuando levanté la vista y aluciné. Enfrente de mí estaba Naomi mirándome con la misma cara de lerda que yo tenía. El destino quiso que pasáramos la tarde juntas, teníamos muchas cosas de las que hablar, demasiadas cosas guardadas para una dan problemas de salud (habla la voz de la experiencia). Para este tipo de conversaciones siempre, y repito SIEMPRE elijo ir a Faborit. Y es que las penas si se cuentan con un chocolate caliente en las manos, son menos penas. ¿Y qué digo penas? Hemos hablado de nuestros temas random de todos los días. Hoy incluso han aparecido marineros y tatuajes. Pero la tarde no ha sido sólo eso, también he tenido mi momento Amèlie. Pasear por la Calle Portales siempre es bonito, con la catedral de fondo y todo eso. Pero si le añades el ir comiendo unas castañas asadas y que de fondo un señor esté tocando el acordeón mientras va oscureciendo, la situación es sublime. Muy otoñal.
(Amo a Taylor Swift, esta canción y sobre todo Paris)
Loads of love,
Irene.
PD: No soy ninguna fan loca de Crepúsculo, pero estoy especialmente emocionada con el estreno de la segunda parte de Amanecer. Y al igual que los libros de Harry Potter marcaron mi infancia, la saga Crepúsculo marcó parte de mi adolescencia. Así que como tributo final estoy releyéndolos antes de ir al cine a verla. ¡Ya estoy acabando Eclipse! Nada más, solo me apetecía compartir mi entusiasmo.
Y dale, mi padre no era ese tipo de marinero, ¡Pesada!
ResponderEliminar