miércoles, 13 de febrero de 2013

Valentine's day.

To love oneself is the beginning of a lifelong romance. ― Oscar Wilde


Sooo true. Hace exactamente una hora desde que empezó el día más empalagoso del calendario gregoriano en España. Mi madre dice que mi aversión a este día es porque estoy soltera y que soy una versión joven de Bridget Jones. En eso último no se equivoca, la chica rubia británica y yo podríamos ser la misma persona,  no es la primera vez que me lo dicen, pero esa es otra historia. 

¿Por qué no me gusta el 14 de febrero? El motivo principal es su historia. San Valentín era un sacerdote que celebraba en Roma matrimonios de parejas jóvenes a espaldas del emperador Claudio, quién los había prohibido. Cuando se enteró, mandó encarcelar al sacerdote, y aunque gracias a él se convirtió al cristianismo tras devolverle la vista a su hija, Claudio mandó que lo ejecutaran el 14 de febrero del 270. Yo no encuentro nada que celebrar en esta historia, y siempre me he preguntado por qué Cupido era un bebé con pañales. Otra razón es que no me gusta tener que esperar a un día en concreto para decir a alguien que le quiero. No soy de ese tipo de personas que lo sueltan todos los días al primero que pasa, pero cuando lo digo, es porque de verdad lo siento, y ya puede ser San Valentín como 25 de junio, me sigue pareciendo igual de bonito. También otro motivo es que me estresa comerme la cabeza al hacer regalos. Y el último y más irracional de todos es que febrero es un mes que toda mi vida he odiado, y yo soy una chica de costumbres.

Con esto tampoco quiero decir que mañana no vaya a salir de mi casa, vaya a mirar a todo el que me hable o que vaya a tirar las flores a la basura, nada más lejos de la realidad. A lo que me refiero es que cualquier día es bueno para celebrar el amor. (Lo se, soy una cursi).

Siguiendo con el tema de romances. El lunes en la entrada que publiqué hablaba de un chico en la biblioteca de la UR. Antes de nada, debo mencionar que SIEMPRE me siento en el mismo sitio del segundo piso cuando voy sola, es mi rincón de la felicidad. Suelo ir al menos una o dos horas al día, a estudiar, a pasar apuntes a limpio, a hacer trabajos en grupo y a saquear la zona de Jane Austen. Parece ser que al chico en cuestión le gustó interrumpir mi paz mental y sigue volviendo y sentándose enfrente mío aún cuando el resto de la sala está vacía. He descubierto que es un estudiante de ingeniería bastante simpático al que le inquieta que esté estudiando dirección de empresas vista mi pasión por la literatura inglesa. A mi también me inquieta, pero así soy yo. Y como por las mañanas soy un ser tan amistoso, tras un chocolate caliente en una de mis horas libre le amenacé con tirarle un subrayador si volvía a molestarme mientras leía, se lo tomó mejor de lo previsto, aunque lo sigue haciendo. Para los que lo estéis pensando, sí, ya ha sido friendzoned, llamadme bruta. Mi cabeza está en otra parte. Pero ese no ha sido el único caso extraño de lo que llevamos de semana. Quedé con una compañera de clase en una cafetería para pasar el rato, hastá ahí nada fuera de lo común, lo que no me esperaba es que me fuera a preguntar si quería tener una cita con ella en San Valentín. Fue un momento awkward en toda regla. 

¿Lo mejor de esta fecha? Las floristerías. Como buena amante de las flores que soy, nada mejor que principios de febrero para pasarse por una de estas tiendas y ver la gran variedad y lo bonitas que están. Esto sólo suele ocurrir dos veces más al año, en el día de la madre y el 1 de noviembre. También me gusta que las personas suelen ser más amables al invadirles la atmósfera romanticona. Y tanto el rosa como el rojo son de mis colores favoritos.

Volviendo a la primera frase que he escrito, que razón tiene Oscar Wilde. Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance para toda la vida. Y como me quiero mucho, mañana me voy a dedicar el día a mi misma. Aprovechando que no tengo clase y me han dado el día libre en el trabajo, voy a gozar desde temprano en la mañana. Peluquería, compras, flores, cupcakes, Persuasion, Sexo en Nueva York y algún que otro detalle que ultimar. 

¡Feliz jueves corazones!
XOXO

Irene.



No hay comentarios:

Publicar un comentario