Oh my heaven! Acabo de recibir un email que ha cambiado mis planes en un segundo. De momento no contaré nada al respecto, pero como se haga oficial me va a dar algo. Y es que si de algo me he dado cuenta en estos últimos días, es de lo importante que es la actitud de uno mismo ante la vida. Yo por desgracia siempre he sido de esas que exclaman: <<¡Oh, no! Mi gozo en un pozo>>. Es mi equivalente a la autodestrucción lenta y severa, al pesimismo y finalmente al horrible estado de tristeza y mal humor. Pero tras meses de profunda reflexión y planes de ataque, he encontrado mi punto de equilibrio. No significa que no tenga mis días choff o me lleve decepciones, soy consciente de que eso siempre va a estar ahí, lo que he aprendido es que es mejor reír que llorar, y que si sonríes al mundo, la mayor parte de las personas te devuelven la sonrisa (profesores de derecho incluidos).
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, cierras los ojos un segundo y te pierdes miles de cosas importantes. Creo que hoy ha sido uno de los días más agobiantes de lo que llevo en la universidad. Apenas empezamos el semestre hace alrededor de tres semanas y ya estamos hasta arriba de trabajos en grupo, exposiciones, prácticas y (hola?) exámenes parciales, casi se me había olvidado lo que era esto de la rutina. También me he dado cuenta de cuánto he crecido y como he cambiado: físicamente, mentalmente, de amistades, de hobbies, de lugar... Es un poco triste pensar que la que era tu mejor amiga también ha cambiado y ver como os vais distanciando, pero a la vez es genial la sensación de volver a reencontraros en una cafetería y poder hablar horas y horas como si todo siguiera igual. Los nuevos amigos, dejarse llevar, no preocuparse... Son cosas que me cuesta procesar, pero al fin y al cabo de eso se trata la vida, ¿no? Del cambio continuo, de estar de pie, tropezarse, caerse y volverse a levantar.
Hay muchas cosas que tenía claras hace algún tiempo. Yo quería vivir en Londres. Ser escritora y tener mi propio apartamento a lo Bridget Jones sobre algún pub céntrico. Pasear por Regents Park con mi ligue británico y los fines de semana escapar a Southend on sea buscando la brisa del mar. Aprender a conducir por la izquierda, tomar el té a las 5 y comenzar a tolerar el kidney pie... Quién me ha visto y quién me ve. Actualmente creo que consideraría cualquier país desarrollado para pasar una temporada y cambiar de aires, ya no solo está mi fijación en la vieja Gran Bretaña. De momento la mira está puesta en Alemania y quién sabe si tocará otra vez pisar el Nuevo Continente en los próximos meses. Tengo varios proyectos en mente, pero ninguno fijo. Tengo la sensación de que el cambio de decena en mi edad va a traer muchas cosas buenas.
Por cierto, el papa Benedicto XVI dimite. En mi mente concurren miles de teorías al respecto y también acerca de su futuro... Mis padres han asumido que soy una conspiracionista. ¿Todo esto traerá una nueva profecía acerca del fin del mundo? Muy posiblemente, el ser humano es inquieto y le encanta jugar a "ser dios". A mi, sinceramente, me sacan de quicio.
Muy feliz fin de martes - principio de miércoles. Sed buenos.
Love,
Irene.
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