Everybody's got a dark side
Do you love me?
Can you love mine?
Don't give up on me
Please remind me who I really
am.
No puedo quitarme de la cabeza a Darren Criss versionando a
Kelly Clarkson en Dark Side. Creo que es una de las canciones que mejor pueden
definir una relación. Nuestros padres ven como vamos creciendo, nos observan,
conocen nuestras virtudes y defectos de primera mano, pero aún así nos quieren
con locura. Pero, ¿qué ocurre con el resto de gente que nos rodea? Esas
personas no nos han visto evolucionar, conocen solo una pequeña parte de
nuestra persona. Van aprendiendo día a día cómo somos. Momentos buenos, momentos
malos. Algunos deciden huir cuando las cosas se ponen feas o no les gusta algo
de lo que han visto. Es comprensible. Y con el tiempo te das cuenta de que las
personas que deciden quedarse a tu lado son las que realmente valen la pena, al menos en
tu pequeño universo. Que el resto no importa, allá cada uno con su vida. Igual
vuestra felicidad no estaba destinada a ser conjunta, fue como los fuegos
artificiales: bonita, brillante y
grande, aunque no duradera, su luz acaba siempre apagándose. Fine. ¿Siguiente? Algo importante, no olvidar que todos tenemos "parte oscura", ahora tenemos que decidir por quién vale la pena aguantar, cogerle, explicarle que we're worth it, y no dejarle escapar.
Después de un sábado con un humor de perros, un mensaje ha
cambiado mi perspectiva para la semana próxima. Ahí van mis propósitos:
sonreír, no contestar borderías, mantener una actitud cordial, reír hasta no poder
respirar y comenzar a aplaudir como una foca retrasada, demostrar que no soy un
robot y tengo sentimientos, abrazar más, decir te quiero. Hay que acabar 2012 con buen pie.
Ya hemos colocado el árbol, hemos decorado la casa con adornos navideños, villancicos suenan por doquier, los gorros de santa aparecen incluso en el bolso, el turron suchard de oreo ya ha sido testado por los maestros turroneros de la familia y el menú para las comidas-cenas aparece en todas las conversaciones con mi abuela. Por cierto, he conseguido completar otro de mis propósitos para este año que acaba, cocinar diariamente para mi familia (cosas ricas y comestibles). Soy feliz
Love,
Irene.
PD: Ayer con motivo del 71 aniversario del ataque a Pearl Harbor decidí ver con Naomi la película. Ahora recuerdo por qué no me gustaba nada y entiendo por qué la tenía olvidada. ¿Razón? Últimos 3 minutos de la película. Por lo demás nada que objetar, Ben Affleck sale guapísimo.


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