Después de un par de días desconectada, estoy de vuelta. Cabe decir que no he estado desconectada del todo, algún mensaje respondía. Creo que todavía no he conseguido vencer mi adicción a facebook pero ¿sabéis qué? Me da igual. Lo paso peor estando incomunicada que mirando mis correos. Así que desde este momento pongo fin a mi aislamiento.
Septiembre ha comenzado. La cuenta atrás a terminado. Mañana CLASES. Ugh.
Pero eso significa que en 21 días empieza el otoño. Vuelven las botas, el color mostaza, las ojas caídas, las tardes de chocolate caliente en Faborit, la lluvia... Todas esas pequeñas cosas que lo hacen más llevadero.
(Tengo una teoría que es posible que muchos compartan conmigo.
Septiembre es un lunes convertido en mes.)
Necesito cortarme y teñirme el pelo. ASAP. En serio, es una necesidad importante. Siempre que comienza un nuevo capítulo en mi vida lo hago. O cuando estoy deprimida. O cuando estoy muy contenta. Bueno, sin más, me gusta cambiar de peinado. Ayer pasé parte de mi tarde-noche consultando revistas y viendo tendencias. Sé exactamente lo que quiero, ahora el problema será explicarlo en la peluquería.
Aunque estaba cansada en extremo, hoy ha sido otro domingo especial. ¡Me encantan! Me gusta ir a la capilla, ver a algunas de las personas que más quiero en el universo, comer con mi familia, echarme la siesta, jugar con Alejandro y Bruce, revisar mis correos y contestar con mis noticias semanales, leer, asistir a noches de hogar, jugar al uno, pasear por el parque del Ebro, tumbarme los jardines, ver películas, cantar, escuchar a gente que sabe más que yo... Y mil cosas más. No todos los domingos son iguales, pero todos son fantásticos de una manera u otra.
Pero sin duda, quien ha hecho especial este día ha sido Natalie. De verdad, mi pequeño melocotón se merece que publique una entrada hablando sólo de ella. Algún día (pronto) lo haré, lo prometo. Me has hecho feliz my darling. Y no es broma, tus mensajes me hacen siempre sonreír y a la vez llorar. ¿Por qué Utah tiene que estar tan lejos?
No estoy inspirada para ponerme a escribir en plan serio, de momento. Demasiado agobio por todo lo de empezar las clases y esas cosas... Pero tranquilos, no lo dejo. Tengo muchas cursiladas rondándome la cabeza para ponerme a escribirlas en cuestión de días.
El viernes tuve una noche de pijamas con Denise (¡por fin!). Llevábamos esperando ese momento desde invierno. Fue una noche guay, en la que predominaron nuestras conversaciones profundas. Vimos La dama de negro. Bueno, en realidad, antes de elegir esa intentamos ver La Huérfana y La matanza de Texas, pero daban demasiado miedo para nosotras. Aún así pasamos un rato lleno de sustos, gritos y terror. El momento cumbre llegó hacia las cinco de la mañana. Acabábamos de meternos en la cama, estaba todo oscuro, cuando de repente empezó a abrirse la puerta de nuestra habitación. Teníais que haberme visto a mi gritando: ¡Denise, la puerta se está abriendo! Mientras ella flipaba. No, no había ningún asesino en serie ni nada por el estilo. Fue el viento al abrirse la puerta de la calle cuando Ian y Angie volvían del ciber. Depués de aquello la noche siguió sin sobresaltos, pero una vez más queda demostrado que no debería ver películas de terror. (Dicho esto, seguiré haciéndolo igualmente. Soy una temeraria.)
(Hola. Me llamo Denise y soy lo más pototo del mundo :3)
Se me olvidaba. ¡He conseguido terminar de tachar todo en mi lista veraniega! Es una cosa más que hace que hoy esté contenta.
No recuerdo mucho más, tengo muuuuucho sueño. Mañana os hablaré de mi depresión del primer día.
¡Buenas noches!
Love,
Irene.


Que absolutamente adorable eres niña :) tu si que eres potota! Hay que repetir noche, eh? :) la proxima vez vemos la huerfana! ya veras, que yo se que lo conseguiremos :)
ResponderEliminarTe quiero preciosa (L)
Denise :)